El belga Philippe Gilbert conquistó ayer el Tour de Flandes, tercer Monumento de la temporada, al imponerse con claridad en la 101ª edición de la carrera ciclista por excelencia con muros adoquinados. Gilbert ya contaba con un palmarés envidiable en clásicas muy variadas, pero la victoria en Flandes le coloca solo un peldaño por debajo de los grandes dominadores de la historia en este tipo de pruebas… Precisamente, uno de esos grandes dominadores del ciclismo de carretera, Tom Boonen (tres Flandes y cuatro Roubaix) fue quien hizo la primera gran selección, casi 100 km de meta. De hecho, todo el mundo pensó que a Gilbert le tocaría trabajar para Boonen, que corría su último Tour de Flandes y es el ídolo local. Sin embargo, el belga (valón) atacó con mucha fuerza en el mítico Oude Kwaremont y se fue solo. Faltaban 55 km para meta.

A partir de ahí, Gilbert demostró estar en un nivel de forma espectacular. De hecho, la semana pasada ya dío un recital ciclista imponiéndose y dominando los Tres Días de La Panne. Muy pocos corredores han ganado una carrera tan dura como el Tour de Flandes atacando en solitario y desde tan lejos. La suerte además le echó una mano. Por detrás Tom Boonen sufrió un percance mecánico que le apartó de luchar por el podio ciclista. Sagan y Van Avermaert sufrieron una caída al tropezar el primero con unas vallas en pleno muro adoquinado… También los compañeros del Quick Step (Trentin, Tepstra) hicieron un gran trabajo por detrás, lastrando en gran medida los intentos de progresar de sus principales rivales.

En general, la carrera ciclista resultó muy movida y espectacular. Con gran incertidumbre en el resultado final, ya que Gilbert acabó dando muestras de fatiga y por detrás el campeón olímpico, Van Avermaert, conseguía recuperarle terreno. La estrategia del Quick Step, que suele presentar auténticos equipazos en estas carreras, salió a la perfección, sobre todo porque siempre cuenta con varios corredores con opciones serias de llevarse el triunfo. Y finalmente así fue.

Y es que el triunfo de Gilbert es también el de su equipo. Un equipo prácticamente creado para correr las clásicas ciclistas de primavera y que el año pasado, por ejemplo, tuvo actuaciones bastante discretas. Sin embargo, ayer aplicaron bien la táctica y Gilbert (no sabemos si con el beneplácito de Boonen o no) atacó en el momento adecuado para llevarse su primer Tour de Flandes con 34 años.

Ahora, solo tenemos que esperar unos días más para vivir la espectacular París-Roubaix el próximo domingo. ¡Viva el pavé!


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