El Tour más apretado de la historia

Quizás este Tour 2017 no será recordado por las grandes gestas de sus participantes, pero seguramente si que lo será por una general más apretada que nunca, al paso ya de dos tercios de carrera. Las estadísticas dicen que nunca antes en la historia el Tour  de Francia había llegado a estas alturas con tantos aspirantes con tan poco tiempo de diferencia en la general. Del líder Froome al octavo clasificado, Simon Yates, apenas hay dos minutos de diferencia. Como decimos, lo nunca visto…

Y quizás lo mejor de cara al espectador es que ninguno de los ocho ciclistas mejor clasificados ha demostrado hasta ahora tener una clara superioridad sobre sus rivales, ni a nivel individual ni en equipos. Por tanto, lo que se espera para la última semana de este Tour de Francia 2017 que se pone en marcha mañana martes es impredecible. Casi cualquier cosa puede pasar en este Tour 2017, o al menos eso parece. El Sky ya no es el gran bloque que dominaba las etapas de principio a fin, aunque sigue siendo el mejor equipo en carrera. El AG2R de Bardet es el otro equipo que podría provocar maniobras colectivas para dar un cambio de rumbo en la carrera, pero a partir de aquí todo es una lucha de uno contra uno. Ni Aru, ni Urán, ni Yates, ni Martin, tienen equipos en los que apoyarse para hacer ataques desde lejos.

En este contexto de descontrol, quizás el papel que puedan jugar corredores como Contador, Barguil o el joven Bennet podrían ser determinantes, porque podrían arrastrar a otros ciclistas mejor colocados en la general, tal y como pasó en la etapa pirenaica que finalizó en Foix y que acercó a Mikel Landa a un tiro de piedra del amarillo.

Por delante, los corredores tienen una semana marcada por los Alpes y la crono de 23 km en Marsella. La crono final debería favorecer a Froome, y también a Urán. Pero este miércoles sin ir más lejos, al pelotón le espera una gran jornada alpina con la Croix de Fer y sobre todo el durísimo Galibier por el Telégraphe. Territorio para grandes gestas y puerto para escaladores puros, largo y muy duro. Igualmente mítico es el puerto que cierra el ciclo de montaña de este Tour 2017. El Izoard, de categoría especial, se alza como juez supremo de la carrera. Lo que los corredores no hayan podido concretar el día anterior en el Galibir y su final en descenso en Serre Chevalier, lo podrán volver a intentar en las míticas rampas de la Casse Déserte. Después de eso, habrá que velar armas para la crono del sábado de solo 23 km en Marsella.

Lo dicho, un Tour de Francia insólitamente abierto a estas alturas y sin ningún equipo realmente fuerte como para controlar la carrera con total fiabilidad. ¡Esperamos un gran espectáculo en los Alpes!

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