Algunos creen que una bici de gravel es idéntica a la de ciclocross de toda la vida… ¿pero realmente es así?

 

Muchos piensan que el ciclismo gravel está inventado desde hace años y aseguran eso de que “yo tengo una ciclocross desde hace muchos años y es lo mismo”. Pero ¿es realmente así? ¿Son iguales una bicicleta para gravel y otra para ciclocross? Veamos…

Aunque esto sería discutible a nivel global, podríamos entender que al menos para un europeo la disciplina del ciclocross es mucho más antigua que la del gravel. Esta es una verdad a medias, puesto que el tipo de bici gravel proviene de mercados como el de Estados Unidos, donde desde hace décadas existen estas bicis pensadas para desplazarse por una extensísima red de carreteras sin asfaltar (gravel roads).

En realidad, una bici de ciclocross y una bici de gravel son diferentes. La principal diferencia es la finalidad: la primera está pensada para competir, especialmente en circuito y en carreras relativamente cortas (90’ como mucho) y con mucho giro cerrado, incluso de 180º. En cambio, la bici de gravel está pensada para desplazarse, para viajar, para rodar por terreno fácil, pistero y con poco desnivel…

Por tanto, la geometría de una y otra también son bastante diferentes. El cuadro de ciclocross es un cuadro racing: largo, bajo y con ángulos bastante rectos. En cambio, el cuadro gravel debe tener más distancia entre ejes (batalla), debe ser más corto, con la posición de conducción más elevada y unos ángulos más relajados para favorecer la comodidad.

Si lo miramos desde esta perspectiva, el cuadro de la bici gravel se parece más al cuadro de una cubrir largas distancias.

Otros detalles que definen a una bici de gravel es el paso de rueda más ancho; en ciclocross las cubiertas no pasan de 35 mm, mientras que en gravel ya se montan hasta de 42 mm. Los cuadros suelen llevar anclajes para colocar portabultos y alforjas –aunque ahora lo que más se lleva es el sistema bikepacking que no los necesita–. De todos modos, es cierto que llevados por esa tendencia de ofrecer bicis racing, sobre todo en marcas italianas y españolas, ya hay bastante oferta de bicis gravel con un aspecto y geometría modificada para favorecer digamos la velocidad. Lo hacen sobre todo recortando el tubo de dirección, para tener una posición más baja de conducción y alargando un poco el tubo horizontal.

Pero por supuesto, el aspecto estético, externo, que más diferencia una bici gravel de las de ciclocross (en realidad del resto de bicicletas) es el manillar tan característico, que solo se monta en este tipo de bicicletas.


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