El ciclismo es un deporte idóneo para fomentar la actividad social y el disfrute de la naturaleza en compañía, pero realizar salidas en bicicleta en solitario también tiene sus ventajas.

Hace unos años, uno de nuestros compañeros de grupeta nos comentó que salir en bici en grupo estaba bien pero que a él le gustaba mucho salir solo. En esas salidas en bicicleta solitarias podía ordenar sus pensamientos, buscar inspiración para sus temas laborales, despejar la mente también… e incluso nos dijo que los momentos de “creatividad” eran tantos que había pensado en llevar una grabadora pequeña para poder guardar esos pensamientos y usarlos más adelante (en aquellos años no había teléfonos inteligentes).

Y es que salir en bici en grupo es una experiencia muy satisfactoria, sin duda, pero rodar solo también puede molar. Más allá de las posibles ventajas para nuestro “orden mental”, entrenar en solitario puede ser muy bueno para mejorar nuestro rendimiento. Quienes sigan un plan de entreno saben bien a qué nos referimos; generalmente, estos ciclistas deben realizar series y mantener unas pausas más o menos estrictas para mejorar en su rendimiento ciclista.

Muchas veces estos planes de entrenamiento se tienen que seguir al pie de la letra y eso los hace bastante incompatibles con las dinámicas de grupeta: parar, reagrupar, esperar a los rezagados… Además, por puro cálculo de probabilidades, en una grupeta de 5, 6 o 7 ciclistas es más fácil que suceda algún percance mecánico (pinchazos o lo que sea), y eso es también un inconveniente.

También hay que tener en cuenta el factor anímico y mental, a veces salir con otros ciclistas nos obliga a seguir un ritmo que no es el nuestro (por elevado o por demasiado despacio). Esto muchas veces provoca problemas de convivencia, enfados, molestias, etc, que quizás sería mejor evitar. Recuerden que la amistad siempre es lo primero y que el ciclismo no debería ser más que un pasatiempo para sentirse a gusto con uno mismo y con los demás.

Además, conviene recordar que, si tenemos un perfil más deportivo, salir en solitario nos ayudará a mejorar nuestro nivel de entreno. Así será más fácil regular nuestro ritmo y la calidad del entrenamiento ciclista se adaptará a lo que nosotros queramos. Y, claro está, otra gran ventaja de salir en bici solo es que la ruta la definimos nosotros y no tenemos que consensuarla o discutir con nadie sobre por dónde nos apetece (o nos conviene) ir.


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