Para disfrutar a tope de nuestra bicicleta de montaña es fundamental que esta se encuentre en buen estado. Para ello hay que hacer un mantenimiento básico de las partes más sensibles cada cierto tiempo. Obviamente, el uso que le demos a la bicicleta habitualmente es importante a la hora de realizarle el mantenimiento; a uso más intenso, más necesidad de revisión mecánica. También es importante tener en cuenta el tipo de ciclismo que practiquemos; un ciclismo de montaña más agresivo (por trialeras, subidas muy empinadas, senderos técnicos…) supone un mayor desgaste para la bici. El peso del ciclista también es importante a la hora de prever posibles desajustes en la tornillería o en la precarga de las suspensiones, por ejemplo. Aquí van unos sencillos consejos para llevar al día el mantenimiento de nuestra bici de montaña:

1. Horquilla y amortiguador: Es quizás la parte más sensible de la bicicleta de montaña, la que más sufre con el uso, sobre todo con el uso intenso de los pilotos más técnicos. Retenes y cambio de aceite del sistema hidráulico es el mantenimiento más importante que tenemos que hacerle a estos elementos. ¿Cada cuánto? Pues depende del uso, pero una vez al año si somos intensos en el uso de la bici; cada dos años si usamos la bici de modo más tranquilo.

2. Cambio de cadena: Es el elemento esencial de la transmisión y, si lo cuidamos bien, nos ayudará a alargar la vida de nuestro grupo. Cambiar la cadena debería ser algo habitual cada año, el coste de esta pieza es muy asumible e incluso la operación no es complicada. Hay medidores que indican si la cadena se ha desgastado (estirado) en exceso y toca cambiar. Una señal inequívoca de que la cadena está en mal estado es que salta cuando hacemos fuerza sobre los pedales o no engrana bien al cambiar de marcha. Es fundamental no usar una cadena desgastada durante mucho tiempo, ya que estropearía el resto del grupo: platos, casete, cambio…

3. Lubricar la cadena: Operación sencilla, básica y fundamental para el buen uso de la bici. Cualquiera puede hacerlo en su casa y solo necesitamos un producto desengrasante (no es necesario que sea específico para la bici) y un lubricante (en este caso, si es propio para bicicletas, mejor). Solo hay que limpiar la cadena con un trapo que no suelte hilo previamente mojado con desengrasante. Dejamos que se seque durante unos 5-10’ minutos y después aplicamos el lubricante en la cadena, rotándola con el pedal en sentido contrario a la marcha. Deberíamos hacer esta operación cada dos o tres salidas y siempre que hayamos tenido una ruta con barro o con lluvia.

4. Cables y fundas: Estos elementos son los que permiten accionar desde los mandos del manillar el cambio de marcha. Cuando notemos que los cambios van algo duros es el momento de cambiarlos. Cada dos años aproximadamente es bueno que se cambien, sobre todo el del cambio de coronas que es el que más se usa. El coste no tiene porque ser muy elevado. Si solemos salir por terreno embarrado y húmedo quizás hay que hacer un mantenimiento con mayor asiduidad.

5. Líquido antipinchazos: La mayoría de bicis de montaña cuentan con los neumáticos tipo tubeless, en el que la cámara de aire se sustituye por una cubierta específica que no necesita esa cámara. Esta se sustituye por un líquido antipinchazos que hay que renovar, para que mantenga sus propiedades y su función cada cierto tiempo. Aquí el uso de la bici es indiferente, ya que el líquido seca aunque no hagamos muchos kilómetros. Deberíamos introducir ese líquido un par de veces al año. Con unos 25 ml por rueda bastará.

6. Reapriete de la tornillería: El ajuste de la tornillería de la bici suele tener una indicación de par de apriete recomendado. Este par indica la fuerza máxima para el apriete de los tornillos para evitar que los pasemos de rosca o los rompamos. Aún así, de vez en cuando es bueno que usemos una llave allen para apretar los elementos de la bici: manillar y potencia, cierres de las ruedas, bieletas de suspensión… Curiosamente, en una bici nueva suele ser común que tengamos que reapretar los tornillos al cabo de las primeras dos o tres salidas. También es importante que apretemos pero sin necesidad de hacerlo en exceso, simplemente que notemos que los tornillos quedan bien asentados. Si aún así, algunos de los elementos se desaprieta habitualmente, deberíamos llevar la bici a un mecánico para que compruebe si es que ese tornillo tiene algún problema.

 

 


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