La montaña asturiana es probablemente la ascensión más emblemática del ciclismo español.

 

El Tour tiene el Tourmalet, el Galibier o Alpe d’Huez; el Giro el Stelvio, la Marmolada, el Pordoi… y la Vuelta tiene, sobre todo, los Lagos de Covadonga. Es obvio que la ronda española no goza de esa gran tradición montañosa de las otras dos grandes vueltas por etapas. El Tour de Francia, por ejemplo, incluyó por primera vez el Tourmalet y el Aubisque en su recorrido en el ya lejano 1910 (los Alpes se introdujeron al año siguiente). En el Giro, la alta montaña llegó unos años más tarde y el monumental Stelvio, con sus 2.757 m de altitud, se incluyó por primera vez en la carrera en 1953.

En La Vuelta a España en cambio, el primer final de etapa en alto fue en la estación de Formigal, en 1974, con victoria de José Manuel Fuente. Por entonces, las subidas más transitadas por los organizadores eran puertos de paso de poca entidad: Alisas, Orduña, Herrera, Escudo, Cantó… Pero ese panorama un tanto gris cambió a partir del año 1983. Muchos ya habréis oído que la edición de aquel año tuvo una importancia capital en la historia de la carrera ciclista española. Y así fue, marcando un antes y un después en cuanto al éxito deportivo y mediático.

Y al éxito de aquella edición contribuyó sin duda el estreno de los Lagos de Covadonga. La montaña asturiana se ofrecía en todo su esplendor a los aficionados del ciclismo de montaña que, por vez primera, podían seguir en directo el devenir de la ronda española, con un despliegue de medios que haría sonrojar a los periodistas actuales. En aquel estreno ganó un grande de nuestro ciclismo, Marino Lejarreta. Iniciando una lista de grandes nombres que ganarían en los Lagos: Raimon Dietzen, Perico Delgado (2 veces), Robert Millar, Lucho Herrera (2 veces), Álvaro Pino, Oliveiro Rincón, Pavel Tonkov… en aquellos años había que ser uno de los mejores escaladores del mundo para poder ganar en la montaña asturiana.

En 21 ocasiones ha subido a los Lagos de Covadonga la Vuelta a España desde 1983, siempre como final de etapa, puesto que solo tiene una vertiente de ascensión. La subida clásica cuenta con casi 14 kilómetros y un desnivel a superar de 962 m. La ascensión se inicia desde la carretera que viene de Cangas de Onís y toma el desvió para ir al Santuario de la Virgen de Covadonga, que se encuentra en el km 2 de la subida. La parte más dura son los kilómetros de ‘La Huesera’: unos 2 km en torno al 11,5%. Al superar este tramo, la subida se hace en base a escalones, con fuertes repechos seguidos de algún descenso. Aquí ya se llega a la zona de los lagos; primero el de Enol y poco después el de Ercina, junto al que se suele colocar la meta a 1.124 m de altitud.

Altimetría de Lagos de Covadonga: https://www.altimetrias.net/aspbk/verPuerto.mobi.asp?id=335


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