El uso de la bici como medio de transporte en el entorno urbano es cada vez más importante. Algunas ciudades españolas han apostado de forma clara por este medio de transporte, aunque su uso requiere conocimientos y preparación. Usar la bici en la ciudad no es algo que se deba tomar a la ligera, ya que hay cuestiones previas (normativa, equipamiento, señalización, etc.) que debemos considerar y que también debemos saber transmitir a nuestros hijos.

Por ejemplo, ¿sabías que no hay una norma única que afecte al ciclismo urbano? Mientras que el uso de la bici en vías interurbanas sí tiene un código unificado para todo el país, en el caso de las vías urbanas esto no sucede. La regulación del tráfico municipal, el uso de calzadas y aceras es potestad de los ayuntamientos. Por tanto, antes de salir a pedalear y para no tener ninguna sorpresa, hay que conocer la normativa propia de tu ciudad.

En una ciudad ideal, los ciclistas irían siempre por carriles bicis segregados. Lamentablemente, esa ciudad no existe (al menos en España) y antes o después el ciclista deberá pasar a circular por la calzada (e incluso por la acera). En la calzada, algunos expertos aconsejan circular preferentemente por el carril de la derecha, pero no necesariamente “pegados a la derecha”.  Si vamos por el centro del carril obligaremos a los vehículos a cambiar de carril para adelantarnos, además estaremos enviando el mensaje de que “este también es mi carril y tengo derecho a usarlo”.

De todos modos, para exigir derechos hay que poder respetar tanto al resto de usuarios como a las normas de circulación. Señalizar las maniobras, respetar semáforos y stops, cruzar pasos de peatón bajados de la bici… Será complicado que se respete al ciclista si este no respeta las normas básicas. Por cierto, estas normas básicas también incluyen límites de velocidad, especialmente cuando se circula por aceras. De hecho, la circulación en bici por las aceras es un tema que suele generar controversia. Muchos ayuntamientos empiezan a restringir la bici en las aceras, especialmente en las zonas peatonales (Barcelona, Valencia, Sevilla…).

También hay que tener en cuenta que el ciclismo en la ciudad requiere de cierto dominio de la bici y también de cierto temple. Es posible que nos veamos en situaciones tensas de vez en cuando y hay que saber gestionarlas. Además, cuanto más hábiles y competentes seamos con nuestra bici mucho mejor para nosotros. Si a una situación tensa le sumamos el nerviosismo propio de quien no se siente cómodo sobre la bici, tendremos un problema. Es bueno practicar por lugares más amables antes de lanzarse a la “jungla” urbana, sobre todo si hace mucho tiempo que no se usa la bici.


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