El viaje en bicicleta durante varios días y con alforjas es una de las experiencias más intensas que puede vivir un ciclista.

Viajar en bicicleta con alforjas significa sencillamente ser autosuficiente. Es decir, que podríamos solventar cualquier problema que nos surgiera durante el viaje con lo que llevamos con nosotros en la bici. Esto no implica necesariamente tener que ir con la casa a cuestas, pero en las alforjas debemos llevar lo imprescindible para poder solventar casi cualquier contratiempo. Tampoco implica que tengamos que hacer una ruta larguísima o por territorios inhóspitos. Hay quien hace el Camino de Santiago o una vía verde equipado con alforjas. Son rutas transitadas, con recorrido marcado y con el paso contantes por poblaciones donde podemos apoyarnos en caso de necesidad. El nivel de aventura en el ciclismo en ruta depende de otros factores, no de llevar o no alforjas.

Evidentemente, en un viaje con alforjas en bicicleta lo más importante es la previsión a la hora de llevar todo lo necesario pero sin pasarse. Todo lo que acarreemos de más es peso que tenemos que arrastrar con nuestro esfuerzo y puede haber mucha diferencia de viajar con 20kg ó con 25kg. Informarse bien, preguntar a otros ciclistas con experiencia, consultar webs de ciclismo en ruta  y blogs especializados… es indispensable hacer un listado exhaustivo de lo necesario es algo fundamental para preparar un viaje de este estilo.

Como decimos, hay que tener en cuenta por dónde vamos a transitar en nuestro viaje para saber con qué margen de rectificación contamos, una vez puestos en ruta. Si vamos por lugares transitados quizás sea menos necesario ser muy previsores, e incluso si al cabo de unos días vemos que llevamos demasiadas cosas, siempre se puede enviar de vuelta a casa lo que nos sobre. Algo que no podremos hacer si nuestra ruta se adentra por territorios más aislados con una logística complicada.

También hay que tener en cuenta con qué bici contamos para instalar las alforjas. Estas se pueden colocar en bicis de carretera o de montaña, pero si nuestra bici es “demasiado buena”, muy ligera y preparada para competir, quizás no sea apta para soportar demasiado peso. Hay que informarse bien. Una bici de montaña, sobre todo las de gama media, de aluminio, puede ser una buena opción, aunque la ruta la vayamos a hacer por carretera. En ese caso, sólo hay que cambiar los neumáticos por unos más lisos para rodar en asfalto. Un cuadro de montaña suele ser más robusto, más solvente para cargarlo de peso. Además, puede que incluso lleve unos tornillos especiales para colocarle alforjas (sobre todo traseras) y también los desarrollos de una mtb son más apropiados para rodar cargado de peso.

Si queremos ser autosuficientes por rutas poco transitadas es importante equiparse con un GPS e incluso mirar de cargar previamente la ruta que queremos hacer. Será una buena manera de no perderse. También aconsejamos colocar neumáticos tubeless (sin cámaras y con líquido sellante) muy eficaces para evitar pinchazos. Esto no quita que también sea recomendable, además de un par de cámaras de repuesto, equiparse con una cubierta extra por si rajáramos las originales. Obviamente, en verano, hay que ir bien protegidos del sol, crema solar incluida, con ropa ligera y transpirable, pero también es básico llevar un chubasquero y guantes largos y piezas de abrigo, especialmente si nuestra ruta es de montaña donde el tiempo puede variar drásticamente en cuestión horas. Equilibrar bien el peso de las alforjas y no llevar demasiada carga en la parte delantera de la bici (bolsa de manilla o alforjas en l horquilla) son otras pautas muy recomendables.


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