Hay un tipo de bicis que no usan la clásica cadena para la transmisión y que son muy adecuadas para su uso en el ciclismo urbano.

 

En España se conocen muy poco, seguramente porque en nuestro país la bicicleta ha tenido normalmente un uso deportivo.

Sin embargo, en algunos países europeos y en Estados Unidos muchas marcas se han especializado en la fabricación de bicicletas que usan la transmisión por correa. Su uso tiene una serie de ventajas muy importantes, sobre todo aplicadas en bicis de uso urbano y para el ciclista menos concienciado o con apenas tiempo para su mantenimiento.

Aunque la invención de este tipo de correa de transmisión de potencia data de finales del siglo XIX, su aplicación a la bicicleta es mucho más reciente, en torno a los años ochenta del siglo pasado.

En sus inicios, las propias correas e incluso los primeros cuadros que se usaban provenían de fabricantes o proveedores vinculados al sector del automóvil o de la motocicleta.

Ventajas

La aplicación de la transmisión por correa a la bicicleta tiene una serie de ventajas incontestables, especialmente en lo que tiene que ver con el mantenimiento de esta.

De hecho, es un tipo de transmisión que prácticamente no necesita cuidados: no se oxida, no se tiene que lubricar, no se deforma… Estas correas son más duraderas que las convencionales de eslabones (son prácticamente eternas) y también más silenciosas y, por supuesto, no manchan.

Es un sistema infalible, muchas veces más ligero y siempre mucho más duradero, ideal para un uso urbano en el que el usuario no suele dedicar tiempo al mantenimiento de la bici. También las podemos encontrar en todo tipo de bicicletas estáticas o de fitness.

Desventajas

La principal desventaja y sin duda la causa por la que no se han generalizado en las bicis deportivas es que las correas de transmisión son incompatibles con los cambios de marchas: tanto desviadores como cambios traseros.

La correa debe mantenerse siempre alineada en el eje longitudinal plato-piñón; por su diseño no admiten fricción lateral (o muy poca), con lo cual no pueden oscilar ni deformarse lateral y longitudinalmente para ir engranando diferentes coronas en la piñoneras como sí hace una cadena metálica.

Otro problema añadido es que las correas suelen funcionar con mucha más tensión que las cadenas de eslabones, con lo cual pueden perjudicar los rodamientos de bujes y pedalier.

Este es el motivo principal por el que las correas de transmisión se usaran en sus inicios para bicis tipo singlespeed o de piñón fijo y, obviamente, para un uso fundamentalmente urbano y de bicis estáticas. Sin embargo, actualmente estas cadenas se montan con sistemas de marchas internos en el buje de la rueda trasera (por ej. Shimano Alfine 11), también empleados en muchas bicis eléctricas. Con lo cual su rango de uso se ha ampliado considerablemente en los últimos años, conservando las ventajas antes mencionadas.

Eso sí, el uso del doble plato está descartado con estas correas, aunque esto no debería ser un problema puesto que las bicis más vendidas de BTT y algunas urbanas son monoplato.

Por último, hay que señalar que el montaje de estas correas de transmisión requiere de un cuadro específico, con una puntera abierta en el eje de la ruta trasera.

 

Esto no es en sí mismo un problema, muchas bicis de pista por ejemplo tienen este diseño, pero sí que dificulta el que las marcas apuesten por este sistema de transmisión, ya que el hecho de necesitar un cuadro específico supone un incremento de costes.


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