El francés forjó una de las rivalidades más famosas de La Ronda francesa con grandes campeones como Anquetil y Merckx.

Raymond Poulidor fue un corredor casi eterno. Un ciclista que conectó con el francés medio como ningún otro y que enlazó también dos generaciones, dos mundos ciclistas liderados consecutivamente por los gigantes de Jaques Anquetil y Eddy Merckx. Esta semana, con 83 años, ha muerto Raymond Poulidor, probablemente uno de los últimos representantes de una época dorada del Tour de Francia.

Su larguísima trayectoria engloba nombres que son la historia misma de una época grandiosa del ciclismo de carretera y del Tour de Francia en particular; corrió con o contra Bobet, Bahamontes, Gimondi, Ocaña, Hinault… siempre en la estructura del Mercier, con aquel precios maillot púrpura de mangas amarillas.

Le llamaron injustamente el ‘eterno segundo’, y claro, él prefería el cariñoso ‘Pou Pou’. Estuvo nada menos que 17 años en activo (entre 1960 y 1977), en los que consiguió una enorme cifra de 189 victorias ciclistas. Nunca pudo ganar un TDF pero sus números en esta carrera son impresionantes: en 14 participaciones fue tres veces segundo, cinco veces tercero y solo en una ocasión acabó por debajo del top ten. Participó también 4 veces en la Vuelta a España que sí consiguió ganar en 1964, siendo segundo al año siguiente. También destacó en el Mundial de ruta con una medalla de plata en 1974 (con 38 años) y tres bronces en las ediciones de 1961, 1964 y 1966.

Sus duelos en los años 60 sesenta con Jaques Anquetil fueron antológicos. Uno de ellos ha pasado a la imaginería de este deporte en su literal codo a codo en plena ascensión al Puy de Dome en 1964. También son muy recordados la lucha generosa y combativa que libró con Eddy Merckx ya en la década de los setenta.

Fue un corredor completo, buen escalador y contrarrelojista, pero sobre todo un luchador nato, un tipo de esos que nunca se rendían. Dicen que siempre fue una persona agradable, siempre amable con compañeros, aficionados al ciclismo y prensa. En los últimos años mantuvo una notable presencia en el mundillo ciclista, donde siempre se mostraba su cara más amable. La estelar irrupción en las carreras profesionales de su nieto Mathieu van der Poel ha contribuido a que el aficionado a las carreras le recuerde con un cariño especial. D.E.P.


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